El “Jolatero” tiene su origen en Arrecife, capital de Lanzarote. Se trata de una pequeña embarcación hecha con un bidón reciclado de hojalata, o “jolata” como se pronunciaba en aquel entonces, lo que da nombre al Jolatero.
En las aguas tranquilas del “Charco de San Ginés” se daban las condiciones perfectas para que los niños jugaran y construyeran barquitos hechos con pequeñas latas de conserva de la época. El tráfico comercial de los años 40 en torno al puerto hacía que Arrecife tuviera un aspecto totalmente industrial, donde un bidón de hojalata no era menospreciado para otros usos debido a la necesidad del momento. Estos bidones se reutilizaban para conservar alimentos, siendo difícil conseguir uno.
Cuentan los mayores que, de “chinijos” (niños), el que quería hacerse con un bidón vacío tenía que ir a escondidas a la trasera de las fábricas de conserva de pescado, para lanzar los bidones al mar y que la corriente los arrastrara hasta la orilla del castillo de San Gabriel. También se dice que alguien apodado el “mudo de María”, un “chinijo” del lugar, pudo haber sido el artífice de hacer el primer “Jolatero” a escala real. Este se hizo tan popular que todos querían tener uno para navegar en el litoral.
Pronto empezaron a construirse entre los más pequeños. Se les añadía un cabo con una boya para localizarlos cuando se hundían, ya que era fácil que esto ocurriera debido a su poca estabilidad. Era muy importante mantener el equilibrio a bordo para evitar que se volcaran. Los niños los pintaban y les ponían nombres; prueba de ello son “El Veneno” y “El Cachimba”, nombres reales de la época en la que el “Jolatero” estaba en su pleno apogeo. Algunos de los más atrevidos incluso les incorporaban un tirapiedras en la proa para jugar a las batallas navales.
Se organizaban competiciones entre diferentes equipos formados por niños de distintos lugares de Arrecife, como El Lomo, La Puntilla, La Destila o el mismo Charco de San Ginés. El “Jolatero” también se convirtió en una herramienta para otros usos más allá del ocio. Muchos lo utilizaban como embarcación de corta distancia para aproximarse a un barco mayor, dejándolo hundir hasta su regreso. Otros lo usaban para recoger carnada en marea baja.
Actualmente, los “Jolateros” se pueden encontrar en cualquier rincón de Arrecife, formando parte del paisaje, e incluso como maceteros. Hoy en día, existen diferentes asociaciones culturales en Canarias que se dedican a promover y divulgar esta tradición, construyendo y organizando actividades en torno al “Jolatero”, especialmente durante las fiestas patronales.
En Arrecife existe una calle con el nombre de “Jolatero”, que casi es del mismo tamaño que la embarcación. También hay esculturas que representan esta tradición en el Museo Atlántico submarino de Lanzarote, ubicado en Playa Blanca.
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